No soy gran asiduo de la gran cafetería por excelencia pero he de admitir que me impresiona. Crear alrededor de un elemento tan simple como una taza de café imposible de reinventar un nuevo modelo de negocio es fascinante. Siempre se oye hablar del marketing y el trato de los trabajadores pero cuando lo vives en propia persona te maravilla.
Mañana del lunes 9 de septiembre de 2008, calle Pedro Teixero en Madrid. Poca gente en el local, una sola dependiente nos recibe y ofrece su ayuda (que difícil es elegir un sólo muffin, jeje). Sirve el pedido con cuidado y esmero, aunque ya hubieran llegado dos personas más al local, y nos las entrega comentando que si cualquier cosa no es de nuestro gusto lo digamos sin problema.
La idea por un momento de hacerte sentirte único es algo a imitar, y ¡simplemente estamos hablando de un café! ¡FANTASTICO!
Esto me recuerda que tengo pendiente buscar un libro del que leí una reseña el año pasado: “The Starbucks Experience:5 Principles for Turning Ordinary Into Extraordinary”. Para los curiosos los 5 principios de los que habla son:
1: Hacer propio el negocio
2: Todo tiene importancia
3: Sorprender y deleitar
4: Aceptar la resistencia
5: Dejar huella
Si lo encuentro próximamente ya comentaré mi opinión al respecto.


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