He aprendido algo de mis regulares vacaciones en Italia (mi novia me dejaría si no fuera así), al menos en el sur de Italia. Aquí las cosas se lían mucho, incluso para el trámite más sencillo. He visto como para construir un puente han tardado cerca de un año, y no os esperéis un gran puente.
Leo en el WSJ una noticia sobre las intenciones italianas de crear un portal turístico para su promoción. Es necesario conocer las entrañas y las maneras de obrar italianas para entender los hechos. Tras 5 años de planes y trabajo, y un montante de 45 millones de euros gastados todavía no han conseguido publicar nada sobre el dominio “ITALIA.IT”. Parece que poner de acuerdo a 20 regiones, pasar por dos gobiernos distintos y 3 empresas encargadas de su diseño (has leído bien… 3 para una web) tiene un gran coste.
Poco tiempo estuvo un primer intento de promoción que fue tan criticado por todos los sectores y por tanto retirado. Ahora se espera a la segunda oportunidad. Incluso el logo promocional (ver imagen) ha sido vapuleado en la blogosfera italiana.
No es que Italia necesite una gran promoción, pero el hecho de que no tenga ni promocione su propia “marca” en un mercado como el actual tan competitivo le puede llevar a perder su cuota. Otras iniciativas llevan ya tiempo en marcha e Italia debe acelerar ahora. No se puede interpretar totalmente desde el punto de vista empresarial, pero la idea de que lo difícil no es llegar si no mantenerse puede valer en este caso.
Esperaremos a ver su próxima presentación de Italia como marca.

